Enrique Albizu ha preferido ser fiel a los ideales clásicos de la Gran Pintura Italiana. Excelente retratista y siempre respetuoso con la realidad natural, se ha ido creando un lenguaje plástico muy personal basado en cortas pinceladas superpuestas, siempre con cromatismos cálidos, que comunican al espectador un mensaje de serenidad casi religiosa.

Su especialidad son los retratos, bien con la técnica del óleo, bien por los realizados a sepia. Pero como irán observando a medida que naveguen por esta página, comprobarán que ha plasmado toda serie de temáticas: Bodegones, paisajes, escenas religiosas y temas varios..

 

 

Retrato Sepia
Realizados sobre papel tintado, nunca blanco. Primero ubica el tema a realizar utilizando el carboncillo, luego lo completa con barra de color sepia dándole el volumen y la luminosidad. Algunos de ellos llevan pequeños toques de color, los arrantzales (pescadores) amarillo en la capucha de la sira, verde en el palo del remo. En los retratos de sepia de las chicas, naranjas y rojos para ribetear sus blusas o collares con algún cromatismo. Albizu no tiene dibujos de paisajes, ni de edificios, ni de objetos. Reserva esta parcela privilegiada de su arte a las personas. Acepta la idea de Matisse: “Mi dibujo al trazo es la traducción más directa y más pura de mi emoción”.

 

Paisaje
Albizu elabora sus cuadros del natural, al aire libre, pero selecciona, elige, sin falsear los matices reales que van con su cromatismo. Esta coloración la consigue saliendo al campo siempre en época otoñal y tras la puesta del sol, quedándole muy poco tiempo de luz natural para poder plasmarla, de ahí su riqueza de color y matices. Al darnos esa entonación caliente, no ha falseado la realidad, no se la ha inventado sino que la ha puesto de manifiesto. La entonación destaca sobre todo en otoño con la singularidad de que las frecuentes lluvias impiden que los campos se sequen. Los cielos se vuelven rosados. Cuando aparecen las nubes se arrebolan de rosas y de violetas agresivos. En los paisajes con casas, los tejados ponen todos los matices del rojo y las paredes tienen un blanco-rosado-violeta que las llena de luz.  

 

Retrato Oleo
El retrato es su mayor reto, lo que le inquieta y más preocupa. Unas veces son encargos de particulares, otras de estamentos, pero a menudo los modelos han sido elegidos por el propio pintor porque la persona le “comunica”, le transmite algo que sólo él percibe y le posibilita continuar con su reto ante el lienzo en blanco. Dado su gran dominio sobre el retrato, es capaz de reflejar en ellos la esencia emocional de sus modelos.  

 

Otros Temas
De entre la variedad temática abordada por Albizu, incluimos aquí obras no agrupadas en ninguna categoría concreta de ésta galería. Era frecuente que el pintor plasmara determinados escenarios en su lienzo de forma mental, sin acudir a su lugar para realizarlas, es en sí lo que el autor denominaba “Escenas”. Escenas marineras en las que representa en un paisaje imaginario, no muy diferente del real, acompañado siempre de alguno o varios personajes, un cura, un guardia civil, la mujer de un pescador con el niño en brazos, el pescador recogiendo las redes… También pinta escenas interiores, como un limosnero, o la composición de una mesilla con un fanal transparente y en cuyo interior se encuentra la imagen de una Virgen.    

 

Personalidades de la Cultura
Albizu siempre ha sido dibujante y siempre ha hecho dibujos definitivos que no son medio para una realización ulterior. Los ha conservado, los tiene colgados en sus paredes y, lo que es más audaz, los ha presentado en las exposiciones, con lo que ha demostrado el alto valor que suponen para él. La calidad de los dibujos ha sido aceptada por todos los críticos.

 

Arrantzales
Los marineros son parte fundamental de Hodarribia y Albizu los ha pintado con frecuencia. El pintor sale a la calle en busca de sus modelos. Acude al puerto a su arribada para verles llegar ataviados éstos con sus trajes de faena, siras, botas y sus aperos de trabajo, cestos, remos y cañas. Cuando entre ellos ve un rostro interesante que le transmite algo diferente, raza, mirada, lo “aborda” y le propone para que sea su modelo. No ha imaginado paradigmas sino hombres concretos. Rostros bien diferenciados, personales, con nombre y apellido y con los que nos podemos encontrar en cualquier calle de Hodarribia. El amarillo del impermeable no es un recurso fácil sino una materia trabajada, mimada, con sus matices rojos y verdes, con su rigidez de pliegues logrados con leves sombras. Las pescadoras con sus cestas al brazo o en la cabeza no son mujeres idealizadas sino mujeres del pueblo, mujeres que viven al lado del pescador, que contribuyen con su presencia y su apoyo material al entorno de la pesca.           

 

Bodegón
Elige con mimo y acierto los temas a ejecutar. En muchos, cacharros de alfarería de diferentes épocas y estilos en su más puro barro cocido; en otros y entremezclándose con los anteriores jarras ligeramente decoradas con algún contraste de color, estando estos objetos apoyados sobre austeras y sencillas telas, casi trapos de cocina y humildes muebles. Muchas veces acompañando a estos objetos, pinta frutas, casi siempre membrillos de hermoso tamaño que han llegado a su plena maduración.  

 

Escenas Religiosas
Influenciado quizá por su estancia en Roma, dedica una parte importante de sus lienzos a escenas religiosas, en las que la mayoría de las veces utiliza como modelo a su entonces novia y después esposa Mª Josefa. Desaparecen los colores vivos para dar paso a una atmósfera envolvente en tonos oscuros, convirtiéndose en una pintura por encima de la realidad. En todas estas pinturas los ojos están entornados, cerrados, porque su viveza, su expresividad parecen incompatibles con la tristeza, no hay idealización sino interpretación directa.